Let’s go hiking!

En las clases de educación física del colegio descubrí que el deporte no era lo mío.

Siempre tuve el súper poder de pararme encima del balón de fútbol al intentar patearlo, recibir el golpe del de baloncesto o voleibol en plena nariz y por ende ser la última en ser elegida por los líderes de cada equipo cuando se estaban dividiendo a los jugadores. Ni la natación, ni el tenis, ni el ciclismo, ni el atletismo lograron seducirme.

En el 2014 decidí que esto tenía que cambiar, no podía resignarme a vivir una vida de sedentarismo, así que me inscribí al gimnasio y pagué dos meses por anticipado “para obligarme a asistir”. –¡Tú puedes!- me dije a mi misma. –En el pasado quedará la gordita que come 20 veces al día y le tiene miedo a toda actividad que implique esfuerzo-.

Fui dos días y no volví.

Había perdido toda esperanza hasta que de repente el destino me puso en otro país, con otra gente y otros paisajes. Quería conocer la ciudad y sus alrededores, ¡y qué mejor forma que caminando!

Primero fue la ciudad, caminatas despreocupadas, turísticas, fotográficas y después –no sin antes meditarlo unas 12767867867 veces por miedo a morir en el intento-, acepté una invitación que cambió por completo mi percepción con respecto a lo imposible que sería encontrar una actividad física que me gustara.

“Let’s go hiking!”. La frase que lo inició todo. Un par de tenis, unos leggins, bloqueador solar, gorra, gafas, un pequeño bag pack con agua y unos sándwiches. No podía creer a los sitios tan hermosos a los que difícilmente puedes llegar en algún vehículo de motor o incluso en bicicleta, la sensación de libertad, el aire puro que sólo puedes respirar estando inmerso en la naturaleza, la ausencia del ruido de la ciudad, el agua pura, la satisfacción de haber cumplido con la meta propuesta y el excelente plan que puede llegar a ser al compartirlo con amigos.

De allí en adelante y mientras tuve oportunidad, no paré de caminar ni de conocer. Mi estado físico mejoró, se convirtió en mi terapia anti-estrés, alivió mi tensión muscular, logré mantener mi peso aun con el cambio de alimentación y viví mis días llena de energía y sintiéndome más viva que nunca.

Ahora que estoy de vuelta en mi hermoso país, no puedo esperar para empezar de nuevo, para conocer, para pasar un buen rato con la mejor compañía, para tomar fotos y ¡todo con la excusa de que debo ejercitarme!

Entonces, ¿qué tal si te unes al deporte que practicamos los no deportistas? Let’s go hiking!

Sandra Cabrera // Equipo MIORA

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