Características de los tratamientos reductores

Sí, te has visto en el espejo y sabes que tienes que eliminar esa molesta “llantita” que no permite que cierren tus jeans; has ido al gimnasio y parece que ha llegado para quedarse. Seguramente, en una charla entre mujeres, has escuchado que existen tratamientos reductores que son una maravilla y que prometen eliminar todo lo que te sobra. Pero sabemos que el mundo de los “tratamientos reductores” a veces puede sonar confuso e incluso un tanto intimidante. También sabemos que eres una persona ocupada y que no llevas la vida de Gisele Bündchen (o sea, pasarte la vida entera en el gimnasio y sólo comiendo lechuga), por eso en MIORA te ofrecemos una rápida guía con lo que debes saber sobre los tratamientos reductores para decirle adiós a la “llantita” de una vez por todas.

Antes que nada, debemos hacer una recomendación médica: es importantísimo que en el establecimiento donde te hagan un tratamiento reductor, determinen, como primer paso, para qué tipo de tratamiento eres buena candidata, cuál te conviene más y cuáles son las contraindicaciones. Normalmente si estás saludable no tienes por qué preocuparte, pero recuerda que hablamos, en algunos casos, de tratamientos mínimamente invasivos y con los cuales hay que tomar las precauciones necesarias. Una vez dicho esto, continuemos.

Hay muchos tratamientos reductores de dónde escoger. Todos consisten en procesos de varias sesiones a los que hay que dar seguimiento; no hay ningún método que pueda garantizarte resultados permanentes, por lo que una sana nutrición y ejercicio constante siguen siendo necesarios. No obstante, los tratamientos reductores pueden ayudarte mucho si tienes celulitis, flacidez y ese molesto rulo que simplemente se niega a desaparecer.

Por lo general, los tratamientos ayudan a drenar el exceso de agua (causado por un alto consumo de sales y/o azúcares procesadas) y a reducir las células adiposas (las que tienen la grasa). La lipólisis, por ejemplo, es un tratamiento con láser que descompone las grasas en compuestos que el cuerpo absorbe más fácilmente, logrando reducir las tallas en zonas específicas. Cabe aclarar que este método es ligeramente invasivo, pues requiere de anestesia local, aunque el tratamiento en sí no es invasivo. Dura aproximadamente dos horas y garantiza buenos resultados. También, la cavitación, la radiofrecuencia y la electro-estimulación (también conocida como “ondas rusas”), ayudan a modelar el cuerpo con el uso de ondas que estimulan la eliminación de grasas. Estos métodos no son invasivos, pero se deben hacer varias sesiones para lograr los resultados deseados. Es un proceso lento pero seguro.

La termoterapia, por su parte, se ayuda del uso de vendas frías y calientes que combaten la flacidez, queman grasa, reducen celulitis y drenan el exceso de agua. Entre estos tratamientos reductores manuales (sin ayuda de máquinas) también encontramos los masajes reductores y el drenaje linfático, que son excelentes para desintoxicar el cuerpo.

Finalmente tenemos la carboxiterapia, que sería el único tratamiento invasivo que veríamos en este espacio, pues se trata de una serie de inyecciones subcutáneas de CO2 para estimular, mediante un proceso complejo, la eliminación local de grasas, mejorar el flujo sanguíneo, reducir la celulitis y tratar la flacidez.

Así que si en las próximas vacaciones, puente, primavera, verano… piensas darte una vuelta por una playa paradisiaca, o tienes una invitación a una boda o algún otro evento social que requiera de tu mejor silueta, o simplemente quieres verte increíble, puedes optar por el tratamiento que más le convenga a tu salud y a tu bolsillo. Todos ellos los podrás encontrar en MIORA, el Marketplace para reservar en los mejores centros de belleza y bienestar.

Alejandra Balbuena // Responsable Relaciones Públicas

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